Porque estar convencido antes de salir a trabajar al exterior

Pongámonos en situación.

Una oscura nube de noticias te rodea. No importa el medio que elijas, internet, televisión, radio, abren sus espacios informativos con novedades económicas siempre dramáticas, con un trasfondo de paro generalizado en toda la sociedad que afecta especialmente a los jóvenes, entre los que se encuentran recientes titulados.
Te espera un largo periodo desempleado aquí. Probablemente al inicio te ofrecerán solo puestos de becario, que detrás no traerán contratos que merezcan la pena. Los afortunados que encuentran oportunidades rozan el mileurismo y miran todavía con alivio a los inframileuristas. La solución puede todavía tardar en llegar.
Te resulta difícil respirar algo de optimismo y salir de ese entorno donde parece que todos los caminos van a ninguna parte. Te planteas por primera vez la posibilidad de encontrar una oportunidad en el exterior.
¿Es esa verdaderamente una solución para ti?
Fíjate que tu decisión viene prácticamente impuesta por la situación actual aquí, que podemos calificar de angustiosa, pero todos sabemos que las personas en ese estado, perdemos una parte importante de nuestra capacidad para decidir de forma razonada.
Llevas ya tiempo con un horizonte nada claro. Tú decisión no debe ser aquí y ahora, no debe ser precipitada. Sitúate preferiblemente en el terreno de las pre-decisiones. Pre-decide entonces hoy, que probablemente te irás al exterior.
Empieza mañana a pensar si tu opción, que era en principio una “pre-decisión a la desesperada”, forzada, puede evolucionar hacia una situación en la que salir fuera sería realmente tu verdadera opción, incluso si la situación aquí no fuera tan crítica.
Comenzar una nueva carrera profesional en otro país tiene indudables ventajas y nuevas oportunidades que aquí actualmente no tendrías, pero tú debes estar convencido de que realmente para ti lo son.
Pasar de la “pre-decisión a la desesperada” a la decisión razonada puede llevarte solo unos días o quizás unos meses, pero tu forma de afrontar el cambio, no será la misma si preparas tu salida con real convencimiento.
Y eso, por varias razones, entre ellas la más importante, porque no será un camino fácil, y porque tienes un trabajo importante por hacer. Pero para ser realista, y a partir de ahora vas a tener que serlo y mucho, ni lo que hasta ahora has conseguido, ni nada de lo que consigas en el futuro, será sencillo.
Interioriza pues tu decisión, verifica que anímicamente estás preparado, tus zapatos deben aguantar todo el camino. Haz una simulación: ¿La nueva alternativa podría resultar igual de buena que quedarte en tu país? ¿Podría ser incluso mejor opción independientemente de la situación actual aquí?
Si la respuesta es positiva, pásate al terreno de “decisión cuasi irrevocable”, es decir salvo que un acontecimiento muy notable ocurra, seguirás tu nueva hoja de ruta al pie de la letra.
¿Convencido?
Estaremos encantados si nos dejas tu comentario o nos cuentas tu experiencia

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